Casi todo el mundo va a Fuerteventura por sus playas, pero el interior guarda su historia y su alma. Entre montañas suaves y valles de palmeras aparecen pueblos blancos tranquilos, iglesias centenarias y miradores con vistas de isla entera. Un día tierra adentro equilibra cualquier viaje de sol y playa.
Betancuria, la primera capital de Canarias
Fundada a comienzos del siglo XV, Betancuria fue la primera capital del archipiélago y sigue siendo el pueblo con más encanto de la isla: casas blancas, calles empedradas y la iglesia de Santa María presidiéndolo todo. Está resguardada entre montañas, un lugar pensado en su día para protegerse de los ataques piratas.
Paisajes, pueblos y playas. Descubre el sur de FuerteventuraVer disponibilidad →Miradores y estatuas de camino
La carretera que sube a Betancuria regala miradores espectaculares sobre el interior de la isla, como el de Morro Velosa. En el alto del puerto, dos grandes estatuas de los reyes aborígenes Guise y Ayose vigilan el valle: una parada clásica para las fotos.
Otros pueblos con encanto
- Pájara: conocida por su iglesia y su portada de piedra, una de las más singulares de Canarias.
- La Oliva: con la Casa de los Coroneles, gran casona señorial de la historia militar de la isla.
- Antigua y sus molinos: el molino y las tradiciones agrícolas del centro de la isla.
- Vega de Río Palmas: un remanso verde de palmeras en pleno interior árido.
Safari Aventura en 4x4: Parque Natural de Jandía y Playas de CofeteVer disponibilidad →Betancuria y los pueblos del interior enseñan la Fuerteventura más auténtica, la de antes del turismo. Dedícales una mañana entre playa y playa: es el contrapunto perfecto a las dunas y el mar.